Cervezas y salchichas, qué más quieres

Un destino, tres opciones

Esta vez, seré yo quien narre el viaje, Violeta se seinte un poco... indispuesta.
Hemos decidido viajar en tren, y aunque Praga cae lejos, está muy bien comunicada. Además el encanto del traqueteo del tren jamás lo conseguirán transmitir las frías e impersonales máquinas aladas (nunca me gustaron los aviones, menos si cabe los aeropuertos).
La mejor forma de conocer los horarios, precios, transbordos y demás es en la siguiente página: cd.cz. Está en checo, pero existe la posiblidad de cambiarla al inglés. Es importante que los nombres de las ciudades que indiquéis vayan en checo, así Praga será Praha.
Si elegéis esta opción preparaos para un par de días exclusivos de trenes y transbordos, bocadillos y horas de espera en varias estaciones de trenes.
Si bien pudimos convercer a violeta de lo de viajar en tren, el alojamiento lo decidió ella. El Residence Hotel Alchymist, fabuloso hotel de cinco estrellas. Y la verdad es que dio en el clavo, está situado en el barrio histórico de Praga y por tanto a mano de todo.
El complejo hotelero son cuatro magníficas casas renacentistas y barrocas de finales del S.XV, restauradas con cuidado y pasión para preservar el sello de la historia y el encanto de un pasado glorioso.
La misma tarde en que pisamos Praga fuimos a ver su castillo de reconocimiento internacional. La base del castillo es medieval, en el siglo IX nació como un fortín e iglesia que poco a pco fueron ampliándose hasta convertirse en lo que hoy es el Castillo. Dentro de él, podremos ver: La Catedral, el Palacio Real, la Basílica de San Jorge, el palacio Lobkowizk o el Callejón de Oro, con sencillas casitas artesanales.
Después de pegarnos una copiosa zona en un buen restaurante, fuimos al barrio judío. Cerca de su ayuntamiento hay un amplio número de sinagogas y como no de cementerios. Aquí, desde 1478 se enterraban a las gentes judías, único lugar en el que podían practicar su ritual, y estuvieron haciéndolo hasta finales del siglo XVIII. Dicen que habrá cerca de 100.000 cuerpos. La falta de espacio hace que se apilaran los enterramientos hasta en doce niveles y las estelas se agolpan unas a la orilla de otras, hasta 12.000.
Entre las sinagogas de interés esta la Staronová, que es la más vieja de Europa; lugar de culto desde 1270. Al lado del cementerio, está el Museo de Artes Decorativas, con elementos modernistas, y no muy lejos está el convento de Santa Inés.
Bueno, pues esto ha sido Praha espero que os haya gustado y nos vemos la semana que viene, un abrazo a todos.