viernes, abril 21, 2006

Cervezas y salchichas, qué más quieres

- ¡Por fin un destino realmente atractivo! Estoy cansada de las ciudades de segunda, nosotros tenemos ya cierta edad y nivel social como para elegir nuestros destinos. (Violeta)
- París, ¿una ciudad de segunda? Vamos, lo que me faltaba por oir. De acuerdo que Berlín tiene muchos y atractivos reclamos, pero París tiene poco que envidiarle, y hasta que no me lo admitas, yo de aquí no me muevo. (Cristian)
- Vale de acuerdo, París también está bien. Bueno y dejate de tonterías que se nos escapa el avión.
Sí, esta vez nos vamos en avión, la aventurita del tren me terminó por cansar. Lo que hay que hacer por mantener contento a un marido.
Reservamos los billetes por internet, Iberia siempre ofrece todas la comodidades. El hotel en cambio lo dejamos a la aventura. Llegamos a primera hora a Berlín, teníamos todo el día por delante para buscar un bonito nido de amor. De todas formas la ventura tampoco fue tal, yo ya había ojeado un par de hotelitos.
Nos decidimos por el hotel Q! Lujo y diseño a un precio más que razonable.
Tiene un look estilo La naranja mecánica: panelados blancos, ángulos psicodélicos y ciertas locuras, como la cama y la bañera fundidas en un mismo mueble en forma de ola.
Después de alojarnos, empezamos nuestra visita turística. La primera visita obligada fue al Museo Judio de Daniel Libeskind. El museo se abrió a principios de los años 30, poco antes de que Hitler se hiciera con el poder,
pero fue clausurado por la Gestapo en el 38. En los 80 ganó fuerza la idea de reabrirlo, hasta convertirse en lo que es hoy en día, una extensión del mismísimo Museo de Berlin.
Después de los museos hay que tomarse un tentempié. Encontramos una tetería preciosa que merece realmente la pena. De nombre complicado Adidas Original Store.
La cena la hizimos en un típico Beergarten, a base de cerveza y salchichas, auténtica comida germana. Fuimos a Gastlichkeit kennt keine Jahreszeit, un precioso bar-restaurante.
Por último paseamos un ratito por la Karl-Marx Alle. Un precioso paseo que rememora el pasado comunista de la ciudad.

Tercer destino: Berlín, la meca del diseño

Moderna, emergente, vibrante... la capital reunificada es una ciudad en permanete transformación, donde la arquitectura compite con palacios versallescos y la nostalgia del pasado comunista. Aquí, las compras no son futro de la globalización, tienen personalidad propia.

jueves, abril 06, 2006

Praha, la capital bohemia

- ¡Al ritmo que vamos, todavía voy a preferir volver al trabajo! Una cosa es que nos dediquemos a viajar, para conocer, relajarnos, disfrutar... y otra, que cada semana tengamos que estar de aquí para allá, sin tiempo casi para deshacer las maletas. (Violeta).
-Mujer, cuando aceptamos este reto sabías a lo que te "enfrentabas", si a esto se le puede llamar enfrentamiento. Aprovecha el viaje para dormir y cuando te despiertes estaremos en Praga, donde te tengo preparada unas rutas por la ciudad que te van a quitar toda esta desgana.
Anda, duérmete. (Cristian).


LaCasaDanzante

Esta vez, seré yo quien narre el viaje, Violeta se seinte un poco... indispuesta.

Hemos decidido viajar en tren, y aunque Praga cae lejos, está muy bien comunicada. Además el encanto del traqueteo del tren jamás lo conseguirán transmitir las frías e impersonales máquinas aladas (nunca me gustaron los aviones, menos si cabe los aeropuertos).
La mejor forma de conocer los horarios, precios, transbordos y demás es en la siguiente página:
cd.cz. Está en checo, pero existe la posiblidad de cambiarla al inglés. Es importante que los nombres de las ciudades que indiquéis vayan en checo, así Praga será Praha.
Si elegéis esta opción preparaos para un par de días exclusivos de trenes y transbordos, bocadillos y horas de espera en varias estaciones de trenes.

Residence Hotel Alchymist

Si bien pudimos convercer a violeta de lo de viajar en tren, el alojamiento lo decidió ella. El Residence Hotel Alchymist, fabuloso hotel de cinco estrellas. Y la verdad es que dio en el clavo, está situado en el barrio histórico de Praga y por tanto a mano de todo.

El complejo hotelero son cuatro magníficas casas renacentistas y barrocas de finales del S.XV, restauradas con cuidado y pasión para preservar el sello de la historia y el encanto de un pasado glorioso.
El Castillo
La misma tarde en que pisamos Praga fuimos a ver su castillo de reconocimiento internacional. La base del castillo es medieval, en el siglo IX nació como un fortín e iglesia que poco a pco fueron ampliándose hasta convertirse en lo que hoy es el Castillo. Dentro de él, podremos ver:
La Catedral, el Palacio Real, la Basílica de San Jorge, el palacio Lobkowizk o el Callejón de Oro, con sencillas casitas artesanales.


Después de pegarnos una copiosa zona en un buen restaurante, fuimos al barrio judío. Cerca de su ayuntamiento hay un amplio número de sinagogas y como no de cementerios. Aquí, desde 1478 se enterraban a las gentes judías, único lugar en el que podían practicar su ritual, y estuvieron haciéndolo hasta finales del siglo XVIII. Dicen que habrá cerca de 100.000 cuerpos. La falta de espacio hace que se apilaran los enterramientos hasta en doce niveles y las estelas se agolpan unas a la orilla de otras, hasta 12.000.

Muchos muertos

Entre las sinagogas de interés esta la Staronová, que es la más vieja de Europa; lugar de culto desde 1270. Al lado del cementerio, está el Museo de Artes Decorativas, con elementos modernistas, y no muy lejos está el convento de Santa Inés.


Bueno, pues esto ha sido Praha espero que os haya gustado y nos vemos la semana que viene, un abrazo a todos.